martes, 31 de diciembre de 2013

¿Qué es el tiempo?





Puede que una sucesión de infinitos "ahora", como decía Aristóteles o, tal vez, no exista fuera de nosotros como proponía Kant. Sabemos que está pero es bastante complicado definirlo. Sin embargo se nos da muy bien acotarlo, medirlo, trocearlo, fraccionarlo...Segundos, horas, minutos, años, lustros...Todos ellos llenos de muchos "ahoras" como los de Aristóteles, o de muchos "de repente" como los del banco naranja. Y con cada "ahora" o con cada "de repente" cabe la posibilidad de que nuestra vida cambie por completo. Es normal que cuando nos enfrentamos a un nuevo año, que sabemos repleto de tantos momentos nuevos por venir, surjan dudas, ilusiones, proyectos, miedos...Yo deseo que esta nueva andadura que comenzamos por estos parajes desconocidos del tiempo esté repleta de buenos momentos y que todos los "ahoras" y "de repente" que nos encontremos sean los mejores, o como se suele decir:



¡¡Feliz 2014!!



lunes, 23 de diciembre de 2013

El misterio de la Navidad




De nuevo están aquí. Una nueva cita con estas fiestas que vienen siendo, sin duda, un gran misterio: son entrañables, pero también sumamente cargantes. O pueden que sean tristes porque eches en falta a alguien, en especial, con quien ya no las volverás a compartir y a la vez alegres por los reencuentros. O, quizás, las estés anhelando como agua de mayo y cuando lleguen ya quieras que se marchen.

Yo las he odiado durante mucho tiempo, no quería que llegasen y cuando llegaban estaba deseando de que se acabasen. Sin embargo, este año me he vuelto a reconciliar con ellas. Esto no quiere decir que de repente me guste que me achicharren los oídos con villancicos por doquier, que me bombardeen con anuncios de perfumes, o que adore que mi móvil se llene de duendecillos dando brincos. No. Es otra cosa, es el deseo de poder disfrutar de lo bueno que ofrecen estas fechas. 

Ya sé que siempre han estado ahí, pero a veces se hacen difícil de ver: es el gesto amable, tomarte un respiro para estar con los tuyos o intentar transmitir a tus hijos la misma ilusión que tenías cuando eras un peque. Son pequeñas cosas que acaban diluyéndose entre un sinfín de chorradas totalmente prescindibles que nos imponen o que nos imponemos a nosotros mismos. Este año quiero que lo inmaterial planee sobre lo material ¿Lo conseguiré? No lo sé, pero lo voy a intentar porque no hace mucho que decidí no concederle más moratorias al tiempo y disfrutar cada momento como si fuese el último. Espero, de corazón, que vosotros también sepáis disfrutar de estas fechas.



¡¡Feliz Navidad!! 



miércoles, 18 de diciembre de 2013

El tamaño sí importa



Puede que vosotros ya lo conozcáis porque este vídeo lleva bastante tiempo circulando por la red. Pero puede que vayáis un poco despistados como yo, por eso me he decidido a dedicarle una entrada. Por eso y porque es muy interesante y divertido. Son de aquellos vídeos que merecen dedicarles tiempo y, advierto, que puede ser mucho porque es un poco adictivo para los curiosos y es inevitable hacer cliks sin cesar. Como dato divertido diré que a mis hijos les ha encantado que aparezca reflejado el tamaño del Universo Minecraft, que por cierto, es asombrosamente enorme, no me extraña que se pierdan en él. 





Si os suena es porque es la segunda parte de un vídeo que ya estuvo circulando por la red hace tiempo. Este que os dejo aquí abajo, que aunque ya de por sí era bueno, su segunda parte lo supera (y eso que dicen que segundas partes nunca fueron buenas).





Aún así, si os ha picado el gusanillo de la curiosidad y os ha molado comparar tamaños y comprobar que dentro del mundo conocido no estamos tan mal (no somos lo más, ni tampoco lo menos). Aquí os dejo más.





Enlaces de la página:



http://www.newgrounds.com/portal/view/525347





miércoles, 11 de diciembre de 2013

Huellas


Hay personas que dejan una marca indeleble en tu vida, da igual el tiempo que permanecieron en ella. Puede, incluso, que se marchen sin ser conscientes de que su paso te ha dejado una huella difícil de borrar. Y, aunque ya no estén, sabes a ciencia cierta que siempre permanecerán junto a ti, en el lugar donde guardas todos los acontecimientos importantes, aquellos que te han hecho ser quien eres. 

Los momentos que marcan nuestra vida no tienen por que ser, necesariamente, sublimes o magníficos, ya nos gustaría. La mayor parte de nuestra vida está marcada por momentos insignificantes o tontos. Pero, te gusten más o menos, son los que te han configurado y te han otorgado esa mirada particular sobre el mundo que solo tú posees. De esos instantes eres capaz de recordar todo porque se han quedado congelados en tu memoria, intactos, como si fuésemos capaces de disecar el tiempo y guardarlo en estanterías para más tarde poder recuperarlo tal y como quedó.

Llegó como una revolución. Era joven y muy divertida, y nosotras estábamos en aquella edad en las que las hormonas rigen sobre las neuronas. Andábamos muy perdidas y ella apareció como un faro a seguir. Fue nuestra profesora de música, no soy capaz de recordar si durante un año o dos, lo que si sé es que nos supo transmitir su pasión por la música. Era un torbellino con un sinfín de ideas: nos hacía cantar, bailar, componer canciones, incluso representar zarzuela. Un día comenzó a olvidar cosas. Recuerdo aquella vez que no conseguía saber donde había puesto la llave del aula de música y como lloraba de impotencia. Luego vinieron las faltas a clase. Al principio siempre había una justificación, una excusa, hasta que se hizo demasiado evidente, estaba enferma. Las noticias sobre ella eran contradictorias, rumores que corrían sin saber si eran ciertos o no. Lo único cierto es que el curso siguiente no volvió a clase y desapareció de nuestras vidas para siempre. Ya no volví a saber nada más de ella.

La noticia del aniversario de la muerte de John Lennon la ha devuelto a mi memoria como la protagonista de uno de esos momentos que me han marcado. He vuelto a vivir aquella mañana en la que entró en clase y nos dijo: "¿Os habéis enterado? Han asesinado a Lennon, ¿sabéis quién era, verdad? Aquél día nació una pasión que me ha acompañado hasta hoy. Porque no solo supo transmitirnos su amor por la música, sobre todo y por encima de ella, la de su autentica debilidad: The Beatles. Yo tenía trece años y de aquello hace ya treinta y tres.









viernes, 29 de noviembre de 2013





Todos estamos invitados a celebrar este día en estos lugares mágicos donde habitan las palabras, donde nos esperan escondidos en páginas: historias, sueños, emociones...y mucho por descubrir. Entrar en una librería supone acceder a un mundo aparte donde el tiempo se detiene y reposa en las estanterías de los libros mientras repasas los títulos buscando aquél que te ha llevado allí, o te dejas sorprender por lecturas que desconoces. Entrar en una librería es, sin duda, una aventura hacía lo desconocido y misterioso que cada vez es más difícil de realizar porque las librerías desaparecen. 

Encontrar noticias como esta: La librería cuyo sótano inspiró "La sombra del viento" ya es historia, es triste, pero no es más que un signo de los tiempos que corren para estos lugares tan especiales. La crisis, las ventas por Internet, el libro electrónico, las librerías de las grandes superficies...son muchos los factores que hacen que estos oasis del lector vayan desapareciendo del paisaje de nuestras ciudades para dar paso a tiendas de ropa, a hamburgueserías o simplemente a tristes locales abandonados.

Por eso este es un día especial en el que el gremio de los libreros quieren recordarnos a todos: lectores y futuros lectores que volvamos a las librerías. Sin nosotros ellas morirán. Para llamarnos y que recuperemos el hábito de pisar nuestras viejas librerías o de descubrir otras nuevas han organizado muchas actividades por toda España, las podréis encontrar en esta página.

Os dejo con un ilustrador italiano, Andrea Musso, cuyo mundo está lleno de libros y sus libros llenos de mundos. Más información aquí.



















Enlaces de la página:

http://www.andreamusso.com/opere/GRAF/il1.html
http://www.abc.es/cultura/libros/20131124/abci-cierra-librera-inspiro-sombra-201311241736.html
http://www.diadelaslibrerias.es/




miércoles, 27 de noviembre de 2013

Javier Pérez. Sencillamente genial.



Hay ideas tan sumamente sencillas que son simplemente geniales. Así es como definiría las ilustraciones de Javier Pérez. Unos elementales garabatos combinados con objetos cotidianos a los que da un enfoque distinto. Un pequeño guiño que consigue dibujarnos una sonrisa cómplice.



















Si queréis ver más imágenes pinchad aquí. 


lunes, 18 de noviembre de 2013

Vergüenza





Las conocí allá por abril o mayo, no recuerdo bien la fecha. Tampoco recuerdo su cara, ni su nombre y sin embargo soy incapaz de olvidar su historia.

Eran una madre y una hija. Se sentaban junto a mí en un interminable y angosto pasillo que ejercía a la vez de zona de paso y sala de espera. No había en ellas nada relevante ni llamativo, solo una mujer que acudía a realizarse una prueba acompañada de su hija, supuse. Solemos hacer suposiciones pensando que todo tiene un orden lógico, o que lo que le ocurre a otras personas es parecido a lo que nos sucede a nosotros. Esbozamos sus vidas sin saber, y muchas veces nos equivocamos y nos sorprendemos de que hayan realidades tan dispares a la nuestra.

Un enfermero salió y nombró. La chica se levantó, dejó su bolso y entró junto al enfermero. Yo me quedé estupefacta mirando la puerta que acababa de cerrarse, era la hija la que acababa de entrar a realizarse la prueba. No podía ser, era muy joven, apenas una niña. Puede que mi asombro fuese demasiado evidente o tal vez que la madre necesitase hablar con alguien, el caso es que decidió compartir su historia conmigo. 

Sí, eran madre e hija. Hasta ahí había supuesto bien y también era tan joven como pensaba, tenía 17 años. No eran de aquí (eso también saltaba a la vista), procedían de Perú. Su hija se había encontrado un bulto en la axila el verano anterior. Estaban en lista de espera para realizarse las pruebas pertinentes cuando por circunstancias familiares habían tenido que regresar a su país. Llegó el turno de hacerse las pruebas y no estaban aquí. En su país acudieron a un médico privado que le diagnosticó lo que temían: el bulto era un tumor maligno. La madre me relataba lo preocupada que estaba, en su familia habían muerto ya varías mujeres jóvenes víctimas del cáncer de mama. La última, su hermana, por eso tuvieron que volver de manera improvisada a su país.

A pesar de que venía diagnosticada de allí, a su regreso a España tuvo que ponerse en lista de espera para comenzar de nuevo con todas las pruebas. Eso le estaba suponiendo perder mucho tiempo para llegar a algo que ya sabían, pero a pesar de todo prefería perder ese precioso tiempo aquí que ganarlo en su país. Confiaba mucho más en la sanidad española. La sanidad española le ofrecía una oportunidad, una esperanza que no lo hacía la de su país. Su hija salió y nos despedimos. No las he vuelto a ver, no hemos vuelto a coincidir en ninguno de los lugares comunes en los que podíamos haberlo hecho. No sé nada de ellas pero espero que todo les vaya bien. Yo, como recuerdo de aquel día, me quedo con una sensación contradictoria. De una parte el sentimiento de impotencia que te asalta al ver que alguien tan joven tiene que pasar por aquella experiencia tan dolorosa y que no puedes hacer mucho por ayudarle. Por otro lado, un sentimiento de orgullo al saber que pertenecía a un sistema que era capaz de tender sus manos a todos aquellos que lo necesitaran. 

Hoy no puedo pensar lo mismo. Hoy siento todo lo contrario, vergüenza, mucha vergüenza porque la noticia que he conocido es lo único que me puede producir. 



Cartagena, 11 nov (EFE).- Los inmigrantes irregulares y el resto de personas sin tarjeta sanitaria deberán abonar entre 60 y 157 euros mensuales para recibir atención médica, según ha denunciado hoy el PSOE.
La diputada regional Teresa Rosique ha emitido un comunicado en el que alerta de que el Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM) publica hoy esas cifras, que tendrán que abonar las personas que han quedado excluidas del Sistema Nacional de Salud tras la aprobación del Decreto 16/2012 por el Gobierno central.
La diputada ha recordado que ese decreto solo garantiza las prestaciones sanitarias a las personas aseguradas o que carecen por completo de recursos, pero deja fuera del sistema a los inmigrantes sin papeles (excepto en los casos de urgencias, menores de edad y embarazadas).
La medida, que tiene un ahorro "poco relevante en lo económico", ha lamentado, "tendrá un coste enorme en salud y solidaridad", porque se dejará sin atención a "pacientes en tratamiento de cáncer, hemodiálisis y otras enfermedades crónicas" que no cumplan los requisitos.
"La Consejería de Sanidad, fiel a su papel de seguidismo de los brutales recortes que en materia sanitaria aprueba el Gobierno de España, acaba de publicar en el BORM una resolución que tiene por objeto establecer el procedimiento para poder acceder vía convenio a las prestaciones sanitarias a todas aquellas personas que no tengan la condición de aseguradas ni beneficiarias del Sistema Nacional de Salud", ha indicado.
Ese convenio, según publica el BORM, establece la obligación del pago de una cuota mensual de 60 euros para los menores de 65 años y de 157 euros para los que tienen 65 o más años, y "afecta a todos aquellos a los que se les ha retirado el derecho a las prestaciones sanitarias y quieran poder acceder a ellas".
Rosique ha lamentado que la Consejería no haya seguido los pasos de otras comunidades como Andalucía, Asturias o Canarias, que se han negado a cobrar las prestaciones sanitarias a los inmigrantes sin papeles; o como Cataluña y País Vasco que han presentado un recurso de inconstitucionalidad contra el decreto.


Busco en el BORM y lo encuentro publicado con fecha del 9 de noviembre de 2013. Al final, en el anexo, está todo muy bien explicado. Por tanto, es cierto. No es que la oposición se haya levantado con una mañana especialmente toca narices y quiera hacer polémica malinterpretando lo publicado, o que la ley sea ambigua y se pueda interpretar de varias maneras. No, está bastante clarito lo que dice.

He leído también muchos comentarios acerca de esta noticia y casi todos me causan la misma vergüenza. ¿En serio el sistema sanitario se va a ir a pique por atender a todas aquellas personas que no están bajo su paraguas y lo necesitan? ¿Podemos dejar sin tratamiento a personas con enfermedades crónicas y que no se lo puedan costear? ¿Nuestras vidas valen más que las de ellos? ¿Porqué tienen que ser ellos o nosotros, porqué no podemos ser TODOS?

No puedo creer que nuestro sistema sanitario esté en peligro por atender a los que lo necesitan y que no contribuyen a él. No solo eso, flipo cuando veo a tanta gente que se arma de razones y piensa que es una medida justa. Me da mucho coraje estar pagando un aeropuerto que no necesitamos, una desaladora (impuesta por el Gobierno Central) que es una ruina, que "hace aguas por todos lados", o leer en los titulares que somos campeones en corrupción. Me da mucha rabia ver como aquí todo el mundo pone la mano para llevárselo calentito pero nadie devuelve un duro de lo nuestro y que con todo lo que veo, con todo lo que sé, me vengan a decir que no hay dinero para atender a todo ese sector de la población que se ha quedado fuera de la cobertura del sistema sanitario, por tanto se les exige que paguen si quieren recibir una atención. 

Sí, todos pagamos, pero todas esas personas que se encuentran en situación precaria, que no pueden contribuir al sistema sanitario porque no tienen una fuente de ingresos ¿que hacemos, las dejamos morir?, ¿preferimos que nuestro dinero vaya a manos de políticos corruptos y de sus amigos en vez de ayudar con él a todo aquél que lo necesite?

Es posible que nuestro sistema sanitario esté en peligro tal y como lo hemos conocido hasta hoy. Puede ser que peligren las prestaciones de los que hemos estado contribuyendo toda la vida, aunque no creo que sea por atender a aquellos que lo necesitan, mas bien es porque nuestro dinero, el dinero de nuestros impuestos va a parar donde no tiene que ir. Estoy de acuerdo, se necesitan soluciones, pero no como la que acaba de proponer la Consejería de Sanidad.

Yo, en particular, exijo una nueva casilla para la próxima declaración de la renta. Quiero tener la opción de que mi dinero vaya a fines sociales y no a manos de políticos corruptos. ¿Qué eso no es posible? ¿Qué es una bobada? Será porque nosotros así lo queremos.



Enlaces de esta página:

http://www.borm.es/borm/documento?obj=anu&numero=15772&ano=2013

http://www.laverdad.es/agencias/20131111/cartagena/inmigrantes-papeles-pagaran-euros-sanidad_201311111740.html

http://www.elplural.com/2013/03/30/murcia-campeona-de-la-corrupcion-45-municipios-y-40-investigaciones-judiciales/

Imagen:
http://www.guayasamin.org/

Otros enlaces de interés:

http://www.rtve.es/noticias/20130907/inmigrante-sin-tarjeta-sanitaria-enfermar-lujo-para/744703.shtml

http://yosisanidaduniversal.net/portada.php





jueves, 31 de octubre de 2013

Halloween...de nuevo.


"Una vez al año no hace daño", eso dice el dicho y habrá que creerlo porque los dichos, según parece, son muy sabios. Así que como solo es un día en todo el año no pasa nada porque calabazas, vampiros, brujas varias, telarañas y demás parafernalia, que se repiten año tras año sin que nadie intente variar para nada ni un pequeño ápice, nos abrumen con su presencia. Lo que es señal de que la formula funciona de maravilla y que sus buenos dividendos aporta al comercio, tan maltrecho el pobre, y que tantos hallowines, navidades y demás fiestas como estas necesita, sean autóctonas o no, para poder respirar un poco.

Y aunque sea una fiesta cansina y repetitiva donde las haya, me gusta. Me da igual que sea en su versión horterada americana o en la más nuestra y cañí, que no sé si es más o menos hortera que la que hemos importado de América, pero nuestra versión incluye Huesos de Santos y la americana no, mira por donde, un punto a nuestro favor. A lo que iba, que sí, que me gusta esta fiesta y que me da igual como venga envuelta porque lo que me atrae de ella está en el interior, debajo de todas esas capas tan comerciales que la rodean y que a veces hacen que nos olvidemos de su significado. Me gusta el misterio que emana de esta noche, la unión entre dos mundos, eso es lo verdaderamente importante y sobre eso me hubiese gustado escribir, pero no puede ser y cuando algo no puede ser, pues eso, que no hay manera. 

De todas formas me resisto a no publicar nada esta noche tan especial y tan mágica. Y sobre todo, ¿cómo no contribuir un poco más al exceso de brujas, calabazas y demás seres que nos rodean esta noche? En Worth1000 he encontrado un concurso sobre la versión Halloween de clásicos de la Pintura (al final me uno a la versión horterada americana), y me ha molado bastante porque hay algunos que están muy bien hechos, pero sobre todo son muy curiosos. Os dejo con los que más me han gustado. En el enlace de arriba podéis ver muchos más. ¡Feliz Halloween!
















lunes, 28 de octubre de 2013

Antojos


La quimio me hace recordar, en determinados momentos, la época en la que estaba embarazada. Después de unas nauseas terribles te asaltan los antojos más variopintos. Hay ocasiones en las que ni esperan a que acaben las nauseas y se superponen sobre estas. El ranking de popularidad, el top ten de los antojos en el miniuniverso quimio lo lideran los berberechos, mejillones, almejas, etc... Siendo el más de lo más el bocata de mejillones. Yo, en particular, tengo la casa llena de latas de berberechos para abrirlas en cualquier momento.

Un antojo no es aquello de: "me apetece..." o "ahora me comería..." Un antojo es mucho más fuerte, es algo parecido a: "mataría por comerme ahora mismo..." Tu cuerpo quiere que le proporciones en ese preciso momento y sin mayor dilación un alimento determinado, por ejemplo: acelgas (que tu, por otra parte, odias) y, como es muy listo, sabe muy bien como manipularte para conseguirlo y para ello elabora una campaña de marketing sin precedentes. Comienza por poner en tu cerebro la imagen del alimento en cuestión, como si un fondo de pantalla fijo se tratase, de manera que por mucho que quieras pensar en otra cosa es imposible, solo existe un único pensamiento y es...¡acelgas! A la vez que se cocinan en tu mente, poco a poco, un trillón de recetas con acelgas que ni tu misma eras consciente de que conocías (¡si yo odiaba las acelgas!). Y no solo eso, sino que además te parecen todas y cada una de ellas absolutamente deliciosas, tanto, que salivas copiosamente solo con pensar en ellas. Tu cerebro acaba de convertir una simple acelga fea, insípida y chuchurria en el más exquisito de los manjares y, lo peor es que sabes que no habrá paz en ti hasta que no te la comas. 


El primer contacto que tuve con los antojos, que recuerde, fue en el embarazo de mi hijo mayor. Me asaltaban unas ganas horrorosas de comer morcilla. Me gustan las morcillas pero no tanto como para soñar con ellas, ni tan siquiera es un alimento habitual en mi dieta. Las ansías por comer morcillas desaparecieron cuando en la primera analítica me diagnosticaron anemia y me pusieron un tratamiento. 


Con mi segunda hija los antojos aparecieron incluso antes de saber que estaba embarazada. Odio las espinacas, de siempre, sin embargo, un buen día, sin saber porqué tenía una necesidad increíble de tomarlas. Aprendí mil formas de cocinarlas (la tortilla de espinacas con anchoas, está muy buena). Afortunadamente, antes de que mi familia feneciese bajo una sobredosis espinaquil descubrí que estaba embarazada. Me recetaron ácido fólico, volví a odiar las espinacas, mi familia me hizo jurar y perjurar que no volvería a entrar una espinaca en casa y todos felices, y comimos perdices (obviamente, más espinacas, no). Flipé entonces con lo listo que es nuestro cuerpo y lo bien que nos cuida, mientras que yo se lo pagaba atiborrándolo de porquerías varías.

Decidí tomarme mucho más en serio lo de cuidar mi cuerpo y saber de lo que me alimentaba. Por eso, cuando en la primera entrevista con el oncólogo me dijo: "come de todo, procura que sea sano, pero sobre todo cosas que te apetezcan", sabía a lo que se refería, es decir, hazle caso a tu cuerpo por que él sabe lo que necesita. Con lo que no estuve para nada de acuerdo fue con lo que añadió después: "...y sobre todo nada de suplementos alimenticios". Comprendí perfectamente lo que me quería decir con ese "eufemismo", por ello le comenté que en una revista que nos habían dado en la Unidad de Mama nos recomendaban consumir semillas de lino por su gran contenido en omega 3. Le mostré la revista que iba firmada por médicos de ese mismo hospital (es decir, colegas suyos que seguro conocía) le echó un vistazo y añadió: "...bueno, si está demostrado científicamente, en ese caso, sí".



Este verano he leído dos libros escritos por médicos. Uno de ellos, "Mis recetas anticáncer", está escrito por Odile Fernández, una médico de cabecera que superó un cáncer de ovario con un pronostico bastante pesimista. No se conformó con las soluciones que le ofrecían sus oncólogos por lo que decidió investigar por su cuenta. El libro es el resultado de su investigación.

El autor del otro libro, "La enzima prodigiosa", es un conocido cirujano especialista en colon, Hiromi Shinya. Nos habla desde su experiencia en los años que lleva ejerciendo su profesión y nos propone una dieta capaz de luchar contra distintas enfermedades que ha obtenido excelentes resultados en sus pacientes.

A pesar de que son libros distintos les une una misma idea: nuestro cuerpo es capaz de curarse a sí mismo y la clave para conseguirlo está en la alimentación. Nos enseñan un modo distinto de alimentarnos, otros hábitos para que los adaptemos a nuestro modo de vida y nos ayuden a mantener la enfermedad alejada de nosotros o a luchar contra ella. Lo que nos ofrecen no es sorprendente, ni nuevo, lo hemos oído más de una vez, ambos coinciden en: una alimentación saludable basada en muchas verduras y frutas, poca carne, alimentos cuanto menos elaborados mejor, alejar aquellos alimentos que nos perjudican, mucha actividad física y una buena armonía interior.

Aunque también nos hablan de aquellos "suplementos alimenticios" (como los llama mi oncólogo) que nos ayudan, en especial, en la lucha contra el cáncer (por ejemplo, la cúrcuma, que Odile Fernández presenta como un potente anticancerígeno). Explican las cualidades de muchos alimentos y productos naturales que pueden ayudar a prevenir la enfermedad, o en caso de tenerla a hacer más llevadero el tratamiento.





Me ha gustado la lectura de ambos libros, pero sobre todo el de la Dra. Odile Fernández, en el que te explica que es el cáncer, como se forma en nosotros y como podemos prevenirlo y curarlo. Odile no nos dice que abandonemos la terapia tradicional, no nos pide que no nos sometamos a la quimio, la radio o la cirugía. Solo nos muestra un camino alternativo, un camino con una base científica que funciona y la prueba es ella misma y su nueva maternidad.

No soy ninguna "hierbas", pero desde el momento que decidí cuidar más mi alimentación me acerqué bastante al mundo de los productos naturales. Creo que hay una medida para todo y un lugar para cada cosa. Por eso me sorprende bastante aquellos que de entrada rechazan este mundo sin saber las soluciones que nos puede aportar o, al contrario, aquellos que ponen en peligro su salud por la absurda idea de que lo natural es mejor porque no tiene efectos secundarios (cosa totalmente falsa). Pienso que tanto el mundo de la medicina natural, como el de la medicina convencional se pueden unir, complementarse para aportar los máximos beneficios a nuestra salud. Rechazar uno u otro de entrada, sin más, me parece bastante obtuso, por eso es de agradecer que cada vez más médicos "convencionales" confíen en la medicina natural como alternativa o complemento para el tratamiento de distintas enfermedades. 


Dice la Dra. Odile Fernández en su libro: "Se puede evitar el riesgo de padecer cáncer de mama mediante el consumo de alimentos que regulen los niveles de estrógenos. Sin embargo, los médicos no solemos dar este tipo de información ni a las mujeres sin cáncer ni a las que ya lo padecen. Principalmente por falta de información. En las facultades de medicina se enseña mucha teoría,  muchos conocimientos de fisiología y muchos datos que olvidas tras el examen de turno, pero no nos enseñan medicina preventiva práctica. No nos enseñan que no basta con lo que cuenten en la facultad, que tenemos que investigar constantemente y estar al día de los últimos descubrimientos científicos. Los laboratorios farmacéuticos se encargan de enseñarnos las últimas novedades en cuanto a fármacos se refiere, pero nadie nos habla de como influye la alimentación o el ejercicio en el desarrollo y evolución de la enfermedad. Los médicos debemos tener más inquietudes científicas y pensar más en prevenir que en curar. La medicina preventiva debería ser la base del sistema sanitario y no intervenir para poner el parche una vez desarrollada la enfermedad".

Yo si creo que la alimentación es muy importante y que hay determinados alimentos que no solo aportan nutrientes sino que además tienen propiedades curativas y ayudan a mantener alejada a la enfermedad, igual que otros ayudan a que se desarrolle. Los antojos evidencian que nuestro cuerpo es un organismo que sabe exactamente lo que necesita en cada momento y donde conseguirlo. Es un organismo vivo que se esfuerza por estar sano, ¿no deberíamos ayudarle? 


Una de las cosas que me llamó mucho la atención cuando leí el libro de Odile Fernández fue como relataba que ella antes de que le diagnosticasen el cáncer que padecía se sentía mal, pero mal animicamente, es decir: mal humor, irritabilidad, cansancio... Ella como médico intuyó que algo iba mal en su cuerpo. Yo no soy médico por lo tanto no pude intuir que a mi cuerpo le ocurría nada extraño pero si sentí lo mismo. Justo antes de encontrar el bulto en mi pecho tuve una época en la que me sentía muy cansada, pero sobre todo muy triste sin que hubiese ningún motivo para ello. Lloraba mucho, me enfadaba con todo el mundo y cuando pensaba en cuál podía ser la causa de mi estado no encontraba razón alguna para estar así. Ahora, después de saber que ella también se sintió igual, me pregunto: ¿es capaz nuestro cuerpo de saber que algo no funciona bien e intenta ponernos en alerta?


Quizás nuestro cuerpo es mucho más sabio de lo que creemos y tal vez muchas de las respuestas que buscamos fuera él ya las conoce. Deberíamos escucharlo y tratarlo mejor.


Además del libro, Odile Fernández tiene un blog donde puedes seguir sus consejos, es este: 

http://www.misrecetasanticancer.com/


"Mis recetas anticáncer" 
Odile Fernández.
Ediciones Urano, S. A.
Barcelona 2013

"La enzima prodigiosa" 
Hiromi Shinya.
Ediciones Aguilar, 2013



martes, 3 de septiembre de 2013

Sobre plagios y otros extraños sucesos




Cada vez cuesta un poco más. La remontada, la vuelta a la normalidad desde el abismo al que te lleva el tratamiento es, poco a poco, más complicada. Un mucho de ti se queda por el camino, por lo que volver a recomponerte, a ser tú, se convierte, con cada nuevo intento en una tarea más ardua. 

Aunque todavía no estoy al cien por cien, una serie de extraños sucesos ocurridos en torno a mi blog me obligan a una vuelta adelantada. Tras una visitilla a mi añorado blog, me encuentro con un mensaje anónimo (¡un millón de gracias, anónimo!) que me comunica que alguien ha "plagiado" una entrada mía, en concreto esta: http://entretejiendoinstantes.blogspot.com.es/2012/08/piojoso-verano.html. Sigo el enlace que tan amablemente me han dejado (http://www.cosasqmepasan.com/2013/08/maternity-cxxi-historia-de-una-regresion.html) y que me lleva hasta la entrada de marras y leo. Vaya, pues se parece bastante a la que escribí hace un año, es más, diría que es mismamente un resumen de mi entrada. Ojeo los comentarios y veo que más personas opinan lo mismo que yo sobre la similitud de ambas entradas, a lo que la "autora" responde, más o menos, algo así como que las reacciones a los piojos son todas iguales y, por supuesto, que no conocía mi post.

Tiene toda la razón del mundo, las reacciones frente a los piojos son todas iguales, es decir, consisten básicamente en despiojar a tus churumbeles los más rápido posible, a no ser que seas un guarro de solemnidad o pertenezcas a una protectora piojil y lo que persigas es que se reproduzcan "ad ifinitum". Todos conocemos como se despioja a un niño, pero el proceso de como lo cuentas suele cambiar de uno a otro, como en otras muchas cosas, porque si todos contásemos las cosas igual, ¿que monótono, no? Así que no entiendo, para nada, el argumento que esgrime. 

En cuanto a que no conozca mi entrada, ¿quién soy yo para poner en duda su palabra? Aunque no voy a negar que el hecho de que su entrada parezca un resumen de la mía y que ambas tenga tantos puntos en común, no deja de ser bastante llamativo, incluso iría más allá y lo calificaría como asombroso. Dos entradas casi idénticas, escritas por personas distintas y que no se han puesto para nada de acuerdo. ¿Conexión cósmica? ¿Universos paralelos que en un determinada punto se unen? Hay muchas explicaciones posibles y no tienen que ser necesariamente la del plagio, porque, vamos a ver, si la ciencia admite que un gato puede estar vivo y muerto a la vez, ¿qué no será posible? 

En cualquier caso, como comenté en: "Kopismism. Copia y siembra", plagiar es un arma que se vuelve contra el que la utiliza, porque una vez descubierto el plagiador todo su trabajo comienza a mostrar un tufillo sospechoso. Cuando has cazado a alguien copiando no puedes evitar hacerte preguntas como: ¿lo haces normalmente?, o, ¿lo que escribes es tuyo, o es todo copiado? Por tanto, doy carpetazo al asunto. Cada uno allá con lo que haga, que ya somos mayorcitos para ser responsables de nuestros actos.

Sin embargo hay algo que me inquieta, que me ha pasado un momento por la mente, pero que es tan mezquino que no creo que sea posible. ¿Pudiese ser, que sabiendo de mi situación y que no voy a aparecer por el blog durante un tiempo, alguien fuese capaz de tomar "prestado" el contenido de este pensando que no iba a ser descubierto? Porque hay otro suceso turbador en torno a mi blog. La "autora" dice que no conocía la entrada de los piojos, hasta ahí, vale, admito pulpo como animal de compañía. Pero que no conozca mi blog me resulta bastante extraño, sobre todo teniendo en cuenta que yo durante un tiempo estuve comentando en el suyo. Incluso, lo tuve enlazado. Y todos lo que nos dedicamos a esto sabemos que es inevitable, por lo menos, "echar un vistazo" a los blogs que te visitan y saber quien es quien. ¿O es que soy la única que lo hace?

Acabo de leer de nuevo su entrada y, definitivamente, las diferencias son abismales, mientras mis piojos bailan cachito con cachito y pechito con pechito en la cabeza de mis niños, los suyos bailan: ¡¡¡Conga!!!

¿Similitudes? Un espejismo. 


martes, 6 de agosto de 2013

En modo Sidnéad O'Connor


Ya llegó el momento que tanto temía, el jueves comenzó a caerseme el pelo. "Dieciocho días después de la primera sesión, el pelo comenzará a caerse", me dijo el oncólogo y así ha sido, preciso como un reloj suizo. Esta exactitud me ha venido muy bien porque me ha dado tiempo de hacer varias cosas que tenía pendientes, por lo que estos últimos días mi vida ha sido una contrarreloj, tenía que hacerlo todo antes del fatídico día y dejar para el momento Sidnéad O'Connor solo lo imprescindible.

No es cuestión de coquetería, a mí el look Sidnéad O'Connor siempre me ha molado. Es otra cosa, esa manía mía de pasar cuanto más desapercibida mejor, de confundirme con el paisaje, si eso fuese posible, para que nadie se fijase en mí. Timidez, creo que la llaman. El caso es que pasearte con un pañuelo en la cabeza es todo, menos discreto. Todas las miradas van a ti, eres el centro de atención, en el super, en el restaurante, dando un paseo...Vayas donde vayas es inevitable, la gente te mira y hace conjeturas. 

Al principio te plantean la posibilidad de usar peluca. "Hay mucha gente que la lleva y no se nota (eso dicen, pero si se nota), te la pueden hacer incluso con tu corte de pelo y de pelo natural (que prefiero no saber de donde sale)", estos son algunos de los consejos que te van dando. Pero no sé porqué soy incapaz de ponerme una. Las veo artificiales. En la quimio ves desfilar de todo, pelucas de todas clases: unas se notan más, otras notan menos, pero todas se notan; y pañuelos de mil colores diferentes atados de distintas formas.

Está clara cuál es la diferencia entre llevar peluca o pañuelo. En la primera juegas con la idea de que tienes pelo e intentas dar una apariencia lo más normal posible, bastante hace la enfermedad con nosotras para encima ir por ahí dando una imagen deteriorada de ti misma, entiendo a quien piensa así y no estaría mal, si las pelucas no se notasen, pero se notan y creo que acaban consiguiendo el efecto contrario al que persiguen en un principio. El pañuelo, sin embargo, te dice todo lo contrario: aquí debajo no hay pelo y aún así soy capaz de verme bien. Las veo tan guapas con sus pañuelos, tan naturales, me transmiten la sensación de que hacen de la enfermedad algo corriente, algo que te puede suceder y por lo que tienes que luchar, pero que no hay que ocultar. 

Pese a nuestras diferencias, las que optamos por llevar peluca o pañuelo tenemos algo que nos une y es la incapacidad de pasear nuestra linda cabecita desnuda, sin pelos, sin pañuelos, tal cual. El otro día en la sesión de quimio bromeábamos sobre eso, con la que tenemos encima y lo que más nos preocupa a todas es cuando se nos cae el pelo y cuando nos vuelve a crecer, suele ser de las primeras preguntas que hacemos al oncólogo. No lo podemos evitar, cada una a nuestra manera, pero somos coquetas por naturaleza.   

Yo me he apuntado al club de las del pañuelo, es obvio porqué despiertan en mí mi adhesión más absoluta. Ya soy una experta en ponerme el pañuelo de mil formas distinta, me hago unos turbantes alucinantes y en casa adopto el "modo Sidnead O'connor", que se va super fresquita. Soy consciente de que llevar una peluca lo haría todo más cómodo, me evitaría las miradas compasivas, las miradas censuradoras (me he dado cuenta de que hay un determinado tipo de gente que piensa que donde mejor estamos los enfermos es en casa y no paseando nuestras miserias por cualquier lado, parece ser que resultamos incómodos), las miradas curiosas, incluso a la gente conocida que te ve y da un respingo para cambiar de dirección. Aún así prefiero el pañuelo, creo que no hay nada que me haga renunciar de este club.






Hace un día que me dieron mi segunda sesión de quimio, los que lo hayáis pasado sabéis lo que esto quiere decir, eres pura náusea ambulante y la lucidez brilla por su ausencia, aún así necesitaba escribir. Espero, por tanto, que perdonéis y comprendáis los fallos y las incoherencias que encontréis.


domingo, 23 de junio de 2013

Presagios



Cuando comencé a escribir este blog nunca imaginé que tendría que publicar una entrada como esta, y es que hay instantes que es mejor no tener que entretejer. Desde hace más de un mes deambulo por inhóspitos parajes, lugares pantanosos donde predomina el resbaladizo y poco firme terreno de la incertidumbre, donde esperanza y futuro se entremezclan en uno y se vislumbran lejanos, difusos y, a veces, evanescentes.

Hablaba en Pura coincidencia, una entrada anterior, de algunas de las "casualidades" más impactantes que me habían ocurrido, aunque hubo una que no mencioné, quizá la más importante que me ha sucedido hasta el momento, y sobre la que gira mi vida actualmente. Lo hice adrede, no estaba preparada para hablar sobre ella en aquél instante. Ahora sí me encuentro con fuerzas y ganas de contar y compartir mi nuevo día a diá.

En la entrada sobre "La ridícula idea de no volver a verte" comentaba que cuando abrí el libro me dije: "Este no es el momento, ahora no puedo leer esto". No aclaré en aquella entrada que acababa de encontrarme un bulto en el pecho y en aquellos momentos de conjeturas, cábalas y pánico comenzar a leer un libro que habla sobre el dolor de la ausencia, el duelo de la muerte e incluso la misma muerte por cáncer no parecía lo más apropiado. Sin embargo, como dije, no fui capaz de dejar de leerlo y ahora, visto desde donde estoy, creo que fue lo mejor que pude hacer. En aquél momento de desconcierto en el que todo gira en el aire, en el que no te atreves a poner nombre a nada, en el que niegas todo porque crees que esas cosas solo le suceden a los otros, él (el libro) contestó aquellas preguntas que yo no era capaz ni de hacerme, me hizo que cogiese el toro por los cuernos, como se dice y me dio la fuerza necesaria para afrontar todo lo que vino detrás. Terminé de leerlo cuando me encontraba en la sala de espera para hacerme una mamografía. Entré y cogí un folleto informativo que decía así: "¿Es la primera vez que te realizas una mamografía? Debes saber que la mamografía es una prueba radiológica...". Después de leer aquel folleto cogí el libro mientras esperaba mi turno, para continuar leyendo como Madame Curie finalmente, murió victima de un cáncer, producto de toda la radiación a la que estuvo expuesta durante su trabajo. Cuando acabé el libro y lo cerré un solo pensamiento me vino a la cabeza: ¡Gracias! Gracias a Madame Curie porque su gran trabajo ha servido, entre otras muchas cosas, para que todas las mujeres que estábamos aquella mañana en aquella enorme sala de espera y otras que ni conozco, ni sabré jamás de su existencia tengamos un atisbo de esperanza al que poder agarrarnos. Gracias, también, a Rosa Montero por escribir un libro tan valiente que ha sido un apoyo inestimable en estos instantes tan inciertos y brumosos y finalmente gracias a ese algo, al que no sé ponerle nombre, pero que es el gran hacedor de estos mágicos momentos y estas, para nada, coincidentes casualidades. Entré a hacerme la mamografía justo cuando terminé de leer el libro. Supe entonces que aquél libro estaba y estaría irremediablemente ligado a esta parte de mi vida.





Ahora me encuentro recuperándome de una operación y adaptándome a mi nueva realidad en la que la incertidumbre todavía planea y en la que las salas de espera son mi nuevo día a día. En ellas estamos muchas nosotras mirando cara a cara a ese futuro incierto y contándonos nuestras historias, intentando campear el temporal con el mejor humor que podemos y despidiéndonos con un "suerte" que nos sale del alma y nos llega también a ella. Somos cómplices en una batalla que queremos ganar y en la que solo nosotras sabemos, sin contarnos, cuales son los monstruos que nos atenazan y con los que debemos luchar día a día. 

Desde esta nueva realidad intentaré seguir asomándome por estos lares, aunque no sé con que asiduidad podré hacerlo, porque ahora estoy muy ocupada en sacarle el máximo jugo a cada momento que asoma por delante de mis narices.


viernes, 31 de mayo de 2013

31 de mayo, un día sin malos humos.



Viernes, 31 de mayo, ¿algo qué celebrar? Pues sí, aparte de que es viernes y que ya asoma su patita por debajo de la puerta mi querido y siempre añorado "finde", hoy se celebra el Día Mundial sin Tabaco. Ese día que año tras año tanto he odiado y que cada vez que oía pensaba: "ya están de nuevo los talibanes antitabaco dándonos la murga". Este año, sin embargo, es distinto, porque me he apuntado a la liguilla de los talibanes antitabaco, eso sí, aunque me he cambiado de bando prometo no ser una quisquillosa del fumeteo.


La verdad es que llevo muy poco tiempo siendo una ex-fumadora (que bien suena), apenas tres semanas, pero me han parecido siglos, si eres de los que sientes que el tiempo se te escurre de entre las manos como minúsculos granos de arena, deja de fumar, ya verás como se convierte en una pesada losa que no hay manera de mover. Sí, es duro, pero el resultado merece la pena, y no lo digo por lo que ganas en salud o por el dinero que te ahorras (que por supuesto, está genial), es sobre todo por lo orgullosa que te sientes por haber sido capaz de superar la adicción al tabaco. Yo fumaba una cajetilla al día y comencé a fumar sobre los catorce años, claro que cuando comencé a fumar no me fumaba un paquete en un día, pero desde aquél momento no ha habido un solo día en el que no haya encendido más de un cigarro al día. Teniendo en cuenta la línea del tiempo y la cantidad de tabaco, es mucho, demasiado. Y además era una fumadora convencida, lo hacía porque quería, porque me gustaba, porque me relajaba. No quería dejar de fumar. Que me gastaba un ojo de la cara en tabaco, pues cambiaba de marca a otro más económico. Ni tan siquiera cuando estaba enferma pensaba en dejarlo, ni cuando mis hijos me decían que porqué no lo dejaba pensaba en dejarlo. Entonces, ¿porqué lo he hecho? Porque creo que en el fondo sí que quería dejarlo, pero me podía el miedo. Ese miedo que tenemos todos los fumadores a enfrentarnos a una vida sin tabaco, a ese vacío que vislumbramos si no tenemos un cigarro que nos acompañe en nuestro día a día. Cuando alguien me comentaba que había dejado el tabaco, yo me sentía incapaz de hacerlo, la sola idea de dejarlo era como asomarme a un abismo sin fondo.

El empujón vino a raíz de cambiar de los cigarrillos al tabaco de liar. Primero, porque no me gustaba nada, el tabaco de liar es sumamente asqueroso; segundo, porque con este tienes menos mono que con los cigarrillos de cajetilla normal; y tercero, porque, aunque parezca ridículo, el tabaco de liar me hizo aborrecer el tabaco normal, los cigarros de siempre. No sé lo que fue, puede que el olor, pero de repente la sola idea de volver a fumar tabaco normal me daba arcadas, a la vez que el tabaco de liar tampoco me convencía, me encontré de pronto en tierra de nadie, con ganas de fumar pero sin apetecerme fumar nada en concreto. Así que me dije: "esta es la tuya, aprovecha antes de que te vuelvas a enganchar a algo asqueroso, o ahora o nunca" Y aquí estoy, me ha costado pero lo he superado y aunque las ganas de fumar siguen apareciendo, tengo muy claro que no voy a volver a ponerme un cigarro en la boca. Nunca había estado tan segura de algo y esa seguridad, de la que me siento muy orgullosa, es a la vez, la que me da fuerza para seguir en mis trece. 

Todavía siento ansiedad, pero cada vez es menor, y me da igual tenerla porque tengo muy asumido que no voy a volver a fumar. Me gusta como es mi vida ahora. Te dicen que cuando dejas de fumar vuelves a saborear los alimentos mejor, dejas de toser por las mañanas, no te cansas tanto...a mí no me ha sucedido nada de eso: los alimentos me saben igual, no toso por las mañanas porque antes tampoco tosía al levantarme y me sigo cansando lo mismo. Sin embargo, hay algo que ha cambiado y mucho, y es que mi vida es mía. No era consciente de esto hasta que lo he dejado: ya no me levanto por las mañanas pensando en fumar el primero del día, estoy relajada comiendo, sin prisas por acabar para poder echarme un cigarrillo, no estoy pendiente de tener que ir a comprar para no quedarme sin tabaco y cuando salgo a tomar el aire, es a eso, sencillamente a tomar el aire, sin más. Además, algo sorprendente, soy capaz de divertirme por mí misma, sin la compañía del tabaco, de concentrarme sin tener que encenderme uno, de superar un disgusto sin fumar, me pongo nerviosa y me puedo relajar yo sólita, no necesito el tabaco en mi vida. Pero lo que más me ha impresionado es el olor, ha desaparecido ese horrible olor que me acompañaba y me envolvía toda entera, tanto a mí como a mi casa. Acababas de salir de la ducha te encendías uno y ya olías a tabaco, te acababas de perfumar y te ponías a fumar y el olor que te acompañaba era el del tabaco. Definitivamente, las ventajas son muchas como para volver a caer de nuevo. Lo único que siento, estando ahora donde estoy, es no haberlo intentado antes, no es tan difícil como creía, basta con estar segura de lo que quieres hacer y lo puedes conseguir.

Se me olvidaba, los 31 de mayo, también tengo otra celebración muy especial...¡mi cumple! Cuarenta y seis tacos, muy bien puestos, uno detrás de otro, si no me he equivocado, que creo, que no. La cifra da hasta vértigo, pero que bien que me sientan (y es que una no necesita abuela), y no me refiero al físico (que también), me refiero a otras cosas: a esa seguridad que da la edad, ese "savoir-faire"que te hace disfrutar de la vida de otra forma, esa experiencia que viene con los años que hace que te sientas muy bien contigo misma, que te conozcas y además te gustes. Apagaré mis velas y pediré un deseo, que este año tengo muy claro. Y os aseguro que el humo de las velas será el único que me acompañe hoy.



sábado, 18 de mayo de 2013

Pura coincidencia






Casualidades, coincidencias...desde que leí el libro de Rosa Montero no dejo de pensar en ellas, tal vez porque últimamente se suceden a mi alrededor de forma constante. Algunas son tan nimias que ni reparas en ellas, otras son tan increíbles que te dejan sin aire y otras son tan desconcertantes que te hacen creer que realmente hay alguien o algo que te acompaña, que escucha tus súplicas, tus miedos, tus anhelos y te da una respuesta para ellos. 

Me gustan las coincidencias, me gustan que sucedan, porque cuando esto ocurre la realidad se transforma y adquiere, de improviso, otro aspecto. Deja de ser un lugar cartesiano regido por estrictas normas, totalmente medible y previsible y pasa a convertirse en un absurdo y maravilloso espacio donde todo es posible y donde tú te sientes único y distinto, un elegido por no se quien o qué para, en ese precioso y preciso momento, disfrutar de un regalo especial. De un tiempo para acá me suceden muchas, no sé porqué, es como si estuviese conectada por banda ancha con ese lugar donde se fraguan los momentos mágicos y pudiese disfrutar de todos ellos sin ninguna cortapisa.

No hace mucho estaba preparando las facturas para cerrar el trimestre. Había quedado con el asesor que iba a pasar a recogerlas por la tarde y solo me faltaban dos facturas de electricidad: enero y febrero. Como las esperanzas de que llegasen esa misma mañana por correo eran las mismas de que, de repente, se instaurase la paz mundial, me dirijo a buscarlas por Internet. Miro el reloj, la una y media de la tarde, mi hija que sale a las dos del cole, yo que tengo que tener las facturas preparadas para que se las lleven esa tarde y el ordenador que va más lento que el caballo del malo, total un agobio de mañana, me siento delante del ordenador y veo venir a la cartera. Digo, en plan broma a quien está conmigo: ¿te imaginas que trae las facturas que me faltan? Nos quedamos expectantes, viendo acercarse a la cartera y esperando, de coña, que suceda lo improbable. Llega, nos entrega dos cartas, las miramos, nos miramos y no nos lo podíamos creer, eran las facturas que me dirigía a buscar por Internet. Había llegado la de marzo pero no las anteriores, y en ese preciso momento, cuando creíamos que era imposible que llegasen, llegan y no con más correo, solo ellas. Es como si alguien estuviese esperando a que pidiese por mi boca para concedérmelo. Son de estas casualidades que te dejan con la boca abierta, es tan impresionante que te dices: jolines, a que voy a tener poderes y estoy aquí desperdiciandolos tontamente...

Pero me han pasado más, porque ya digo que llevo una temporada que me las encuentro a doblar cualquier esquina. El otro día salió en una conversación una persona que no conocía, mi comentario fue precisamente ese: "...pues no la conozco...". A la mañana siguiente, en el médico, en la cola para los vampiros analíticos, la señora que había delante de mí se volvió, se puso a hablar conmigo y se presentó, adivináis quién era, ¿no? Exacto, la misma persona que unas horas antes yo había dicho que no conocía... ¿No decías que no la conocías? Hala, pues ya la conoces... ¿Algo, más? A pedir maja, que para eso estamos. Tengo la sensación de que cualquier cosa, por absurda y asombrosa que sea, se puede materializar. 

Esto me ha hecho pensar en todas aquellas casualidades que me han sucedido, algunas buenas y otras malas. Porque no todas las casualidades son mágicas y dan subidón, también están aquellas que son nefastas, como encontrarte con quien no te tienes que encontrar en el lugar y el momento menos adecuado, por ejemplo: permitirte el lujo de estar despellejando a tu jefe a toda voz porque creas que en los fiordos nórdicos es bastante difícil que aparezca, por no decir imposible, y que este esté justo detrás de tí, escuchando perfectamente tu autentica opinión sobre él. Aunque algunas no son malas, sino que son sumamente nefastas. Recuerdo que hace muchos años, yo era muy pequeña, un día mi padre llegó a mi casa hecho polvo. Había visto un accidente terrible delante de él. Un camión se había cruzado al carril contrarío y se había llevado por delante al coche que circulaba delante de mi padre. Mi padre no sabía si estaba mal por haber sido testigo de ese tremendo accidente o por ser consciente de que podía ser él la victima de aquél accidente, porque el coche accidentado adelantó a mi padre cuando este paró a recoger a un soldado que hacía autostop en la carretera (¿recordáis cuando los soldados, que hacían la mili, realizaban autostop en las cunetas de la carretera? Es una imagen que ha desaparecido de nuestros paisajes, pero hace unos años era totalmente habitual). Si mi padre no hubiese parado, el coche accidentado habría sido el suyo. Pone los pelos de punta, ¿verdad?, una casualidad te salva la vida y a la vez condena la de otro. Es como si fuésemos fichas en un gran tablero de juego y cada una va avanzando o cayendo por mero azar.

Otras casualidades, sin embargo, son un autentico milagro, como cuando nació M., mi hija pequeña. Esta vez tuve la sensación que todo lo que había hecho, incluso antes de quedar embarazada, estaba destinado a que el nacimiento de M. fuese perfecto. Era como si todo se hubiese conjurado para que saliese bien y a pesar del susto, y de que andamos un poco en la cuerda floja, todo y todos estuvieron en el lugar, en el momento oportuno, para que al final el resultado fuese el mejor de todos. Estas coincidencias te hacen sentir que formas parte de un gran engranaje y que cada uno somos una parte imprescindible para que ese mecanismo funcione.

Hay casualidades que son como chispas, saltan de repente y parecen querer mostrarte algo, tal vez un camino que tienes que seguir, o que tienes que dejar...Hace bastante tiempo hicimos un viaje a Tenerife con los niños. Un día, en La Orotava descubrimos un lugar que nos encantó. Estábamos callejeando y sin más aparecimos allí, era un jardín, un enorme jardín con varías alturas, con plantas colgando de una a otra, un lugar precioso. Nos hicimos varias fotos en aquél jardín escalonado, y cuando volvimos a casa enmarcamos una de ellas y la colocamos en el cabecero de la cama que era también una estantería donde teníamos libros, fotos, chismes propios de una estantería, etc. Lo curioso de este jardín es que desconocíamos su nombre, llegamos a él por casualidad, callejeando y no vimos en ningún momento nada que hiciese referencia al lugar donde estábamos.




A mi marido y a mí nos encantaba coger el sueño los fines de semana escuchando La Rosa de los Vientos. Era la época en la que el programa era el autentico y no un sucedáneo, es decir, cuando estaban Cebrián, Jesús Callejo, Carlos Canales y Juan Ignacio Cuesta. Nos acostábamos con nuestros aparatos de radio y nuestros auriculares hasta que caíamos rendidos por el sueño. Aquella noche tocaba monográfico, Callejo y Canales hablaban de jardines esotéricos y comenzaron a describir uno que estaba en Tenerife, más concretamente en La Orotava. Conforme lo iban describiendo, me dí cuenta que ese jardín coincidía con el que habíamos visitado nosotros unos meses antes, aquél del que desconocíamos su nombre y aquél del que guardábamos una foto en el cabecero de la cama. Se llamaba Jardín Victoría o Jardínes Victoría, toqué a mi marido en el brazo para comentarle el descubrimiento: ya teníamos nombre para aquél misterioso lugar. Él, que se había quedado dormido, se levantó de sobresalto, se quitó los auriculares de los oídos y dejó la radio sobre la estantería-cabecero, estaba tan aturdido que no se dio cuenta que se llevaba por delante una foto de las que habían colocadas en el cabecero que acabó hecha trizas en el suelo. Encendimos la luz y nuestra sorpresa fue ver que, casualmente, de todas las fotos, que teníamos colocadas, se había caído, precisamente, la que pertenecía a aquél lugar que acabábamos de descubrir como se llamaba. Pensé que era demasiada casualidad como para dejarla pasar sin más, así que se la conté a una persona y ese alguien me recomendó un libro, libro que desconocía y que me vino como anillo al dedo en aquella época de mi vida. Me dio muchas respuestas que llevaba tiempo buscando.

Si queréis más información sobre los Jardines Victoria podéis visitar este enlace: 

http://loquelaspiedrascuentan.blogspot.com.es/2012/11/el-mausoleo-masonico-de-la-orotava.html

Y para terminar, la última casualidad: buscando información sobre estos jardines me he topado con el blog, cuyo enlace he dejado arriba. ¿Donde está la casualidad? En que me he dado cuenta que lleva los enlaces de otros blogs a los que entro de vez en cuando, y no he podido resistirme a tanta coincidencia. ¿Y a vosotros, os gustan las casualidades? ¿Os suceden a menudo? ¿Creéis que tienen un significado especial o es solo mero azar?


f7a4876e-a87a-3049-8a2d-e50f054b7e80