jueves, 16 de febrero de 2012

Sortilegio de Luna







Sortilegio a la Luna enjugascada

Pálida y coquetona, te arropas con mullidas nubes, 
juegas a aparecer y desaparecer entre ellas.
¡Para, ya! te exhorto.
 ¡Deja que tu mágica luz bañe la oscura noche! 
Y tú, niña obediente, 
cejas en tu jugueteo y al fin, luces mágica,
 ahuyentando, de una vez por todas, 
las oscuras sombras que, mis sueños, atenazan.

                                                 Isa







lunes, 13 de febrero de 2012

Un día especial



¿Soy romántica? En absoluto, las chicas duras (y yo soy la chica más dura a este lado del Segura) no somos para nada sospechosas de ser románticas. Aún así, me gusta San Valentín. Ya lo sé, es un día empalagoso donde los haya, los comercios se han adueñado de este día para vaciarlo de significado y convertirlo en algo totalmente consumista, pero aún así me gusta. También soy consciente de que el amor no merece que le dediquemos solo un día, sino todos los días, pero sinceramente, ¿quién tiene tiempo durante el frenesí diario para acordarse de él?, ¿quién entre facturas, horarios imposibles, problemas, le hace un hueco? Puede que algunos, aquellos que lo acaban de descubrir y respiran amor por todos los poros de su piel. Pero desgraciadamente la rutina vendrá a imponerse a ese ímpetu primerizo y acabará diluyéndolo entre la cotidianidad más subyugante. Y por eso  me gusta San Valentín, porque nos dice: ¡Hey!, ¡Oye! ¿Recuerdas que a tu lado tienes una persona muy especial? Pues hoy dedícale tu tiempo, sorprendel@, enamoral@ de nuevo, como  aquellos primeros días.

San Valentín es un día especial para todos aquellos que tienen amor en su vida, sea una pareja, sea amigos, sea el amor que un día vivistes o el que está por llegar. Porque el amor así en general, como concepto en bruto merece que te pares y sientas que ese día es especial.




No voy a hablar del origen de San Valentín, porque está muy manido el tema, pero sí de una historia que leí hace poco y me encantó: "La historia del hilo rojo", es una leyenda japonesa, dice que en la Luna habita un anciano que cada noche se dedica  a buscar todas aquellas almas predestinadas a conocerse y cuando las encuentra las une con un hilo rojo para que no se pierdan. El hilo se puede enredar con otros hilos, se puede tensar pero nunca llega a romperse, a pesar del tiempo o las circunstancias el hilo siempre permanecerá atado a los meñiques de aquellas personas destinadas a conocerse. ¿Bonito, verdad?

Así que ya sabéis, en algún lugar, unido a vuestro meñique, está aquella persona destinada a estar junto a vosotros. Dejad que vuestro corazón os guíe hacía ella. Aunque lo mismo ya lo ha hecho, si es así...disfrutadlo!!


Por supuesto, falta ambientar esta entrada con un poco de música.  A esta le tengo especial cariño.¿Recordáis esta peli?




Aunque, claro, tratándose de mí, podría perfectamente ser esta otra. ¿Todavía no he comentado nada sobre lo mio con Battiato? Más adelante, ya habrá tiempo...




                                                  



Fuentes:

http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2010/01/16/el-hilo-rojo-del-destino-%C2%BFestamos-unidos-a-las-personas-que-conoceremos/


miércoles, 8 de febrero de 2012

Maria Luisa



".. es feísima y, con su piel amarilla, se asemeja a una momia.Tiene el aspecto falso y malvado y es imposible figurarse algo más ridículo..."

"...juntaba un corazón naturalmente vicioso, incapaz de un verdadero cariño; un egoísmo extremado, una astucia refinada, una hipocresía y un disimulo increíbles, y un talento que, aunque claro, dominado por sus pasiones, no se ocupaba más que en hallar medios de satisfacerlas, y miraba como un tormento intolerable toda aplicación a cualquier asunto verdaderamente serio..."

¿A quien van dirigidas estas descripciones? Es posible que al leerlas penséis en alguien en particular o que quizás creáis que el autor de estas tenía una clara enemistad con la destinataria, pero no, ambas son de distintas personas y la destinataria solo una. La primera la hace Napoleón y la segunda el canónigo Escoiquiz ("Las anécdotas de los Borbones" Carlos Fisas). La destinataria, una única persona, la reina Maria Luisa de Parma (Parma 1751-Roma 1819).




Aquí va otra:

"Fea con ganas -Goya dejó implacable testimonio-, metomentodo, liosa, iletrada, del talante de María Luisa de Parma, mujer de Carlos IV, quien con sus manejos y tramas se adueñó del flojísimo entendimiento de su consorte, dan idea estos párrafos de una carta a su favorito Godoy en que ella se definía de modo chulesco: "Soy mujer, aborrezco a las que pretenden ser inteligentes, igualándose a los hombres, pues lo creo impropio de nuestro sexo, a pesar de que las hay que han leído mucho y se creen superiores en talento a todos, tal que algunas francesas. Pero como soy española, por la gracia de Dios, no peco por allí". Era cierto, pecaba por otros derroteros, y de ahí que haya pasado a la leyenda como una vulgar prostituta, esposa de un manso cornudo. Ni siquiera los pinceles cortesanos que la retrataron más idealizada pudieron celar sus rasgos de princesa avinagrada, con ojos fulgurantes de bruja, hembra que llamaban augusta y tal vez no fue más que un pendón." Carlos Seco Serrano en una publicacion que hizo para El Magazine

Por mucho que busquemos es difícil encontrar una referencia favorecedora de este personaje porque quizá estemos hablando de la reina más odiada de la historia de España (y que conste que lo de quizá es por no ser sectaria con la señora).

Hija de Felipe I, duque de Parma y de la princesa Luisa Isabel de Francia, hija de Luis XV, en 1765 contrajo matrimonio con el futuro Carlos IV, principe de Asturias en aquel momento. En 1788 a la muerte de Carlos III y al subir al trono su esposo se convierte en reina consorte de España.

Maria Luisa tuvo 14 hijos y 10 abortos por lo que en total tuvo 24 embarazos lo que produjo en ella un enorme deterioro físico que se plasmó entre otras cosas en la ausencia de piezas dentales y que no hizo si no acrecentar su fealdad.

En 1788 se introduce en la vida de los monarcas una figura que seria sumamente importante para ellos, para el reinado de Carlos IV y tristemente para la historia de España. Manuel Godoy Álvarez de Faria, un guardia perteneciente al Real Cuerpo de Guadias de Corps y que pertenecía a la escolta de la princesa de Asturias. Maria Luisa no tardó en echarle el ojo y hacerlo su favorito. Dado que el rey Carlos IV estaba totalmente entregado a su afición favorita que era la caza y Maria Luisa a aplacar sus pasiones (con Godoy se supone), pronto esta figura tomó gran relevancia política y al poco tiempo de subir Carlos IV al trono ya tenía multitud de cargos, honores y riquezas entre los que destacaban el titulo de Príncipe de la paz. Al pueblo no le cabía duda que tan rápido encumbramiento no había sido sino a través de la alcoba de la reina, lo cual contribuyó a aumentar su impopularidad y la de la reina. Y a ambos le dedicaban coplas como esta que recoge Carlos Fisas en su libro "Las anécdotas de los Borbones":


Una vieja insolente 
le elevó desde el cieno,
burlándose del bueno del esposo,
que es harto complaciente.
Justo es que así suceda,
pues de una vieja loca
todo puede esperarse,
menos que diga una verdad de su boca.
Príncipe, duque, conde,
todo lo es ya, y espera
ser rey de los Algarves, 
pero será lo que la suerte quiera.

                                                                                           (Rios)

Los rumores cortesanos apuntaban a que el infante Francisco de Paula y la infanta Isabel, eran hijos de Godoy y se hacían lenguas de su parecido con el privado. En 1800 Goya tendrá la audacia de retratar a Maria Luisa en el centro de La familia de Carlos IV, abrazada a la infanta Isabel y sosteniendo de la mano al infante Francisco de Paula: los supuestos hijos de su amante.





Un fragmento de "Historia de España contada para escépticos" en la que Juan Eslava Galán resume magníficamente este periodo de nuestra historia:                                  
                                          
"Lo casaron con su prima María Luisa de Parma (de quien recibió el nombre la hierba luisa), seguramente la reina menos agraciada que ha tenido España, quizá hasta Europa, la cual le salió, además, ninfómana sin que sepamos a ciencia cierta la parte que cupo al monarca en los catorce hijos (y diez abortos) que tuvo. Por lo menos uno de ellos, el infante don Francisco de Paula, se parecía muchísimo a Godoy.

Este Godoy era un jayán guaperas con tendencia a la obesidad, que fue amante semioficial de la reina toda la vida. Es fama que la reina le echó el ojo cuando era un simple guardia de corps en palacio y lo encumbró hasta el rango de príncipe de la Paz y valido todopoderoso del rey. Fue un civilizado menáge a trois: el rey salía de caza todos los días para que Godoy visitara los aposentos de la reina en su ausencia. Para mayor discreción y comodidad, el valido utilizaba un pasadizo secreto. El caso es que, a pesar de lo claro que parece todo, diversos indicios inducen a sospechar que quizá el rey era tan imbécil que ignoraba el asunto del valido con su mujer, a no ser que pensemos que era un redomado farsante. 
En una ocasión comentó confidencialmente a la reina:
—¿Sabes lo que murmura la gente? Que a Manolito lo mantiene una vieja rica y fea.
La correspondencia íntima de la reina con Godoy está repleta de emotivos detalles, como corresponde a una pareja romántica. Le comunica, por ejemplo, que le ha bajado la regla, «la novedad, mis achaques mensiles».

María Luisa también le fue infiel a Godoy, al que a veces alternó con un tal Mallo y con otros garañones cortesanos, pero, no obstante, parece que sintió un gran amor por el valido. Camino del exilio, solicitó «que se nos dé al Rey, mi marido, a mí y al príncipe de la Paz con qué vivir juntos todos tres en un paraje bueno para nuestra salud»."

En 1807 la firma del Tratado de Fontainebleau, decisión de Godoy, provocó la entrada del ejercito francés en España. El descontento que produjo en la población hizo que el 17 de marzo de 1808 el pueblo se rebelase en el Motín de Aranjuez y que culminó con la caída de Godoy. Napoleón aprovechó la situación y el 5 de mayo de 1808 se firma en Bayona la abdicación de Carlos IV y la renuncia de Fernando VII a sus derechos sucesorios. Este documento es conocido como Abdicaciones de Bayona.

El 2 de enero de 1819, en el exilio, en Roma, moría Maria Luisa instituyendo heredero universal de todos sus bienes a Godoy, por supuesto. Pero no solo esto, como mala malisima que era no podía morir sino matando y en su lecho de muerte revela a su confesor fray Juan de Almaraz que ninguno de sus hijos lo era del rey Carlos IV y que, por consiguiente, la dinastía de Borbón se había extinguido en España, autorizándole a que lo hiciese público después de su muerte e instándole a reunir al cuerpo diplomático y a transmitirle aquella confesión para descargo de su conciencia. Juan de Almaraz, hombre prudente y temeroso de Fernando VII se abstuvo de hacer tal cosa, pero si lo dejó por escrito para que a su muerte se publicase. Enterado Fernando VII de la existencia de tal documento encerró de por vida al pobre anciano en la prisión de Peñiscola (Castellón) para evitar que dicho documento saliese a la luz.

Este documento, se dice, que fue encontrado años más tarde y referido por historiadores como Balansó o José Maria Zavala en su libro "Bastardos y Borbones" (Plaza & Janés).

La incognita que se plantea es, si es cierto, que este documento existe ¿Que fue lo que llevó a la reina a hacer tal confesión? ¿Descargar su conciencia? o ¿Morir haciendo daño a su hijo Fernando VII legítimo heredero de la dinastía y enemigo acérrimo de su madre?.


Fuentes:




"Historia de España contada para escepticos" Juan Eslava Galán (Planeta)

"Las anecdotas de los Borbones" Carlos Fisas (Circulo de Lectores)


martes, 24 de enero de 2012

Kopismism. Copia y siembra.



Hace unos días encontré un articulo muy curioso en " El País", tuve que leerlo un par de veces y después fijarme bien en la fecha por si era una inocentada (el articulo lo podéis ver pinchando aquí). Resulta que no, no era una inocentada, si no que por lo visto el mundo está lleno de pirados y lo que es peor, que campan a sus anchas.

Me explico: el articulo en cuestión nos  habla de que una nueva religión, se llama Kopimism que viene del inglés copy me (cópiame). Un estudiante ingles de filosofía ha decidido que copiar en la red no solo está bien, si no que también es un acto sagrado, tan sagrado que merece encumbrarlo a la categoría de religión. Según este "iluminado", "la información es sagrada y por ello compartirla también lo es" y tiene otras perlas como: "Copiar en Internet es bueno y sagrado" o "Copia y siembra".


No es nuevo el debate, desde luego, aunque ahora esté de plena actualidad. Lo de copiar y compartir en la red es un tema que viene de largo. Un viejo caballo de batalla que todos los frentes defienden y atacan con igual ímpetu. En los foros que encuentras sobre el asunto las discusiones son feroces. Hay quien defiende que la información que se sube a un sitio tan público y con tanto movimiento como Internet es para compartirla y que quien sube la información sabe a lo que se expone. Otros sin embargo, opinan que sí, que la información es para compartirla, pero con reglas, que no todo el monte es orégano. Obviamente los primeros ni que decir tiene que se dedican a copiar impunemente y la misma lógica sitúa a los que defienden la segunda postura entre aquellos que se dedican a subir información.

¿Que es información para este chico? Por lo visto información es todo: fotos, artículos de opinión, trabajos, relatos, vídeos, canciones...todo lo que puedas encontrar en Internet. Toda esta información está al alcance de cualquiera con solo un pequeño clic de su ratón. Copiar y pegar es fácil, rápido y lo que es mejor gratis. La pregunta lógica es, si copiar en Internet es tan fácil, ¿Porque la gente se arriesga a subir sus trabajos a la red? Pues porque es el mejor medio de difundir un trabajo sea el que sea, la información vuela rápida a través de los buscadores, cualquiera puede tener acceso a tu trabajo y lo que está claro es que cuando uno ha invertido su tiempo en crear una canción, en escribir un texto, en pintar un cuadro, etc. lo que quiere es que su obra, grande o pequeña  llegue al mayor número de gente posible. Gente que apalancados cómodamente delante de nuestra pantalla vemos correr una cantidad ingente de información al alcance de nuestra mano y que por supuesto podemos usar libremente. Y de eso se trata de como usamos la información que llega a nosotros. ¿Sabemos usarla? Yo diría que no.

Pones una palabra en el buscador para encontrar información y tienes un montón de páginas como resultado de la búsqueda, comienzas a abrirlas y sorpresa, sorpresiva ¿Cuantas de ellas son idénticas? Bastantes, más de la que esperabas por lo que te ves una y otra vez leyendo lo mismo. Te fijas y sin embargo cada una es de un blog o de una persona distinta. Buscas a ver de donde han sacado todos la misma información y nada de nada ninguna referencia a la fuente. Así que tienes dos opciones, pensar bien y creer que a todos les ha iluminado el Espíritu Santo o pensar: ¡Con que descaro copia la peña!

También están aquellos que mezclan textos, un poquito de este, otro poquito de allá, unas palabras propias...et voilà! En un segundo un articulo listo para publicar, por supuesto como te has tomado el trabajo de hacer una macedonia de textos y le has añadido tu toque personal es total y absolutamente tuyo, ¿para que vamos a añadir fuentes?, la información se ha materializado por sí misma.
-Fulanico, genial tu articulo sobre la cría del armadillo en gravedad cero ¿De donde sacaste la información?
-Me vino la inspiración mientras compraba en el super.

Puedes encontrar algunos que sí añaden la fuente, el articulo de donde sacaron la información, allí en pequeñito y sin un enlace directo. Si te tomas la molestia de ir a la fuente para ampliar algún dato te encuentras que salvo dos palabras añadidas por su cuenta todo lo demás es puro plagio.

Sí, porque ya no hablamos de compartir o copiar información hablamos de plagio. ¿Que es plagio? Pues copiar descaradamente el trabajo de otra persona y atribuírtelo a ti. El otro día hablando de esto con un amigo me dice: "Es que te encuentras hasta los mismos fallos que has cometido repetidos una y otra vez". Y ahí está el problema, no solo que el plagio sea por si mismo algo condenable tanto moral como legalmente sino que además al plagiar, al copiar y pegar indiscriminadamente muchas veces no compartimos información, todo lo contrarío caemos en la desinformación. Desinformación que va pasando de unos a otros sin saber de la fiabilidad de la fuente original porque esta se ha ido diluyendo en las sucesivas copias.

No entiendo porqué la gente utiliza estos métodos, puede que des el pego a alguien pero una vez descubierto no hay vuelta atrás, tanto si eres un estudiante realizando un trabajo, como una persona que publicas en un blog o tienes una página en feisbuk dedicada a la fontanería espacial. Da igual, una vez pillado con las manos en la masa ¿quien volverá a confiar en ti?, ¿no olerán todos tus trabajos a cierto tufillo? Cazar a un plagiador es fácil, aparte de los programas que existen para este fin hay un método sencillo, pones unas cuantas frases del texto que piensas que ha sido copiado en el buscador e inmediatamente te lleva a la entrada o entradas que contienen esa misma frase.

¿No es mucho mejor ser honesto de entrada y citar todas las fuentes de donde has cogido la información? Así, quien lea tu articulo puede ampliarlo si quiere. Si la información tiene alguna errata no es tuya sino de la fuente de donde salió y sobre todo, da una sensación de seriedad. Cuando encuentras una página así vuelves una y otra vez sobre ella porque sabes que estás tratando con gente legal y que no intentan colarte nada. Para mí, desde luego, tiene muchas más ventajas esta segunda opción.

Por supuesto, si queréis ampliar más sobre el tema os dejo estos enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Plagio

http://www.emezeta.com/articulos/guia-para-copiar-y-pegar-en-internet#axzz1jI02TFao