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viernes, 26 de septiembre de 2014

Última tarde de verano


Anochece antes. Los días comienzan a ser más cortos. Son las últimas tardes de verano. Me gustan estas tardes porque traen con ellas pequeños indicios del otoño que se aproxima: noches más largas, temperaturas más agradables...la antesala de una época que invita a dar largos paseos, a disfrutar de lecturas acurrucada bajo una manta, a sentarse con una humeante taza de té o café y dejar pasar el tiempo sin más, a remolonear en la cama calentita los fines de semana y, puede que, si hay suerte, incluso a ver llover a través de los cristales.

La lluvia, esa díscola y esquiva, deseada con tanta avidez en esta sedienta tierra, tuvo a bien dejarse caer por estos parajes la última tarde de verano. Quiso dejar su huella en el verano que se despide. Particularmente, no encuentro mejor forma de darle el adiós al insufrible y pegajoso calor que con este preludio otoñal. Porque ella sabe que, aunque se haga de rogar, siempre es bienvenida en estos áridos lugares. 






A pesar de que esta vez no trajo buena compañía...







...y se dejó caer con inusitada fuerza.










lunes, 15 de septiembre de 2014

Luz interior






(Fotografía tomada en el Hotel Monasterio Los Basilios, Granada)


Yo he visto mi alma en sueños...
En el etéreo espacio
donde los mundos giran,
un astro loco, un raudo 
cometa con los rojos 
cabellos incendiados...

Yo he visto mi alma en sueños, 
cual rio plateado, 
de rizas ondas lentas
que fluyen dormitando...

Yo he visto mi alma en sueños,
como un estrecho y largo
corredor tenebroso, 
de fondo iluminado...

Acaso mi alma tenga 
risueña luz de campo,
y sus aromas lleguen 
de allá, del fondo claro...

Yo he visto mi alma en sueños...
Era un desierto llano
y un árbol seco y roto
hacia el camino blanco.
  
                                               A. Machado





jueves, 17 de abril de 2014

Viejas tradiciones, nuevas perspectivas





Un ayer visto desde el hoy, bajo la débil y titubeante luz del neón. Una vieja tradición que vuelve año tras año repitiendo los mismos ritos, pisando los mismos lugares, aunque estos ya no sean similares. Cambian los lugares, cambian los tiempos, cambia la forma de entender la vida. Y nosotros, ¿cambiamos o somos los mismos? Puede que sí seamos los mismos: pobres diablos acompañados permanentemente por esta incertidumbre que da andar por la cuerda floja sin red. Tal vez lo único que hayamos cambiado sean los dioses y los demonios que custodian nuestro camino.


viernes, 7 de marzo de 2014

¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?



Cimbrear, esa fue la palabra que me recordó cuando la vi haciendo equilibrios imposibles, contoneando su grácil cuerpo al compás de la brisa. No sé lo que la trajo a mi terraza, a jugar a mecerse sobre una rama de mi proyecto de limonero. Lo que sé es que este encuentro fortuito fue capaz de parar mi ritmo, de cambiar mi humor, incluso mi día.

Un día cualquiera, anodino, como muchos, en el que vas pensando en mil y una cosa y en ninguna en concreto, sales a la terraza y te la encuentras. De pronto todo se detiene, todo queda en suspenso para girar en torno a una sola cosa, ella. La contemplas dejándose columpiar por el suave vientecillo y percibes sobre sus alas transparentes mil colores irisados distintos, que el sol se encarga de reflejar. Te quedas paralizada observando, casi sin respirar, para que no note tu presencia y así poder prorrogar ese instante un poco más.

Vuelves sobre tus pasos con sumo cuidado, de puntillas, intentando no deshacer el momento que alguien o algo ha decidido regalarte. Coges la cámara e intentas inmortalizar esa visita inesperada para dejar constancia no solo en tu memoria, sino también para poder compartir un instante tan fortuito que sabes que es difícil que vuelva a ocurrir. 

Esta es la prueba de que aquél momento existió, y aunque mis dotes fotográficas todavía dejen bastante que desear no me podía resistir a compartirlo.








jueves, 13 de diciembre de 2012

Escapada al sur de Córdoba



Disponíamos de dos días solamente. Esto, unido a que teníamos un bonohotel a puntito de caducar, que había que aprovechar como fuese, y que decidimos, justo en puertas del puente, que nos íbamos, cuando todo estaba ya a rebosar, hizo que nuestro destino fuese producto, más de la casualidad que de una planificación concienzuda.

El lugar escogido: Rute, en Córdoba. Más que escogido, era el único hotel de la guía de bonohoteles que estaba a una distancia razonable y, lo más importante, que el jueves disponía de habitaciones libres para la noche del sábado. No conocíamos la zona, por las referencias que encontramos por Internet no parecía tener mala pinta, así que con ellas como única guía nos dirigimos hacía el sur de Córdoba. 


Llegamos a Rute tras coger la salida hacía Loja por la A-92, siguiendo la indicación del navegador. Pronto descubrimos que esta ruta, aunque nos ahorraba unos  cuantos kilómetros, sin embargo, nos introducía en una serpenteante carretera de sierra con demasiadas curvas. Aún así nos proporcionó un precioso paisaje y unas vistas esplendidas sobre Iznájar y su pantano. Un adelanto de lo que el viaje iba a suponer.


Rute nos sorprendió. Esperábamos muchas cosas pero, lo que no nos podíamos imaginar al llegar al pueblo era la cantidad de gente y tráfico que encontramos. Demasiada gente, colas de coches, todo lleno de autobuses transportando viajeros de aquí para allá y aparcados por todas partes. Esta frenética actividad se debe a los diferentes museos que tiene: Museo del azúcar  Museo del jamón, Museo del chocolate, Museo del turrón, Museo del anís...y alguno más que seguro me he dejado por ahí. Sabíamos lo de los museos, pero jamás me podía imaginar que moviesen a tanta gente. Supongo que las fechas en las que estamos tiene mucho que ver, puede que en otra época no haya tanta masificación. Me había hecho a la idea de descansar en un lugar tranquilo, y lo que encontré fue una versión, a lo bestia, de una gran superficie abarrotada de gente realizando sus compras navideñas y todo ello amenizado por la música de los villancicos que te perseguía allá donde fueses. En definitiva, todo un agobio. 

Como llegamos sábado por la tarde y en esta época oscurece pronto, decidimos unirnos a la aglomeración de gente y visitar los museos. Dada la ilusión con la que hice la visita, no es extraño que no venga hablando maravillas de ninguno de ellos. Eso sí, hay dos que no están mal, el Museo del anís que es curioso y el del chocolate. El belén de chocolate he de reconocer que no está mal y mira que no me gustan los belenes y desde la visita al museo, creo que también estoy empezando a odiar el chocolate.






El domingo teníamos dos destinos claros: Lucena e Inázjar. Lucena o la Perla de Sefarad, como era denominada en la Edad Media, era el principal núcleo de población judía en Al-Ándalus. Estuvo habitada exclusivamente por judíos entre los siglos IX y XII y fue sede de una importante escuela universitaria judía de gran prestigio intelectual, muchos de cuyos sabios viajarían más tarde a Toledo a formar parte de la Escuela de traductores. La invasión almohade en el 1148 y la intransigencia de estos con aquellos que no se convirtiesen al Islam, hizo que casi toda la población judía emigrase, en su mayor parte al norte, estableciéndose muchos de ellos en Toledo. Lucena pasó a formar parte del Reino de Granada. Tras la batalla de Lucena, ganada por Diego III Fernández de Córdoba en 1483, Boabdil, rey de Granada permaneció preso en Lucena en la torre del Castillo del Moral. Lucena pasó a ser cristiana y se abrió para ella una nueva etapa histórica.

Paseamos por la judería  que conserva su estructura de pequeñas callejuelas mezcladas unas con otras de forma casi laberíntica. Visitamos el Castillo del Moral, hoy sede del Museo Arqueológico y algunas de las numerosas iglesias que tiene, y son muchas. Lucena nos gustó, fue una visita tranquila y llena de sorpresas agradables. Nos hubiéramos quedado más, pero el tiempo apremiaba, nos quedaba la última visita, Iznájar y casi cuatro horas de camino de vuelta.







Iznájar era la última etapa de nuestro recorrido, sin saberlo habíamos dejado lo mejor para el final. El pueblo está situado en lo alto de una colina, desparramando sobre su loma sus blancas casas encaladas y a sus pies se extiende el embalse de Iznájar, el mayor de Andalucía, proporcionando una panorámica espectacular. Pero esto no es todo, cuando te adentras en sus calles descubres rincones soberbios: el Patio de las Comedias, el Castillo de Hins Ashar, la iglesia de Santiago o el cementerio, situado en lo más alto del pueblo, con unas impresionantes vistas sobre el embalse.










Nos despedimos de la zona con la sensación de que nos dejábamos mucho por ver, como Cabra o Priego de Córdoba y con ganas de volver con más tiempo para poder disfrutarla más calmadamente, porque merece mucho la pena recrearse en ella.

Para volver cogimos la A-92 por Salinas, esta vez preferíamos hacer un poco de kilometraje más a cambio de menos curvas. Fue un acierto, paramos a comer en un hotel rural totalmente recomendable, La Paloma. Un lugar encantador donde comimos maravillosamente bien. 

En resumen, un viaje que nos dejó muy buen sabor de boca.



Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Lucena




martes, 20 de noviembre de 2012

Murcia se reManga


¿Que hace una mami talludita en un salón del manga? Flipar en colores y además pasárselo de miedo. Fuimos arrastrados por nuestros hijos...Queremos ir, queremos verlo, ¿vamos a ir?...bueeeno...malditas las ganas que tengo, pero piensas, entramos, nos damos una vuelta, ven unos cuantos comics y de vuelta para casa. La historia que encontré fue totalmente distinta, no era cuestión de ver unos cuantos comics, era mucho más. Total que entré un poco mosca por haber tenido que pagar una entrada que me pareció carísima y salí encantada de la vida.

Una vive un poco ajena a este mundo y lo primero que te sorprende es ver el ambiente. La gente se lo pasa genial, se disfraza de todo, puedes encontrar cualquier personaje deambulando por el salón. Desde el Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas, un Power Ranger o Jasmine junto a su Aladín, hasta al mismísimo Sherlock Holmes y otros muchos, que no conocía y que mis hijos me tuvieron que explicar quienes eran. Algunos se gastan una pasta y consiguen deslumbrar con su personaje y hacer que volvamos la mirada a su paso, los hay tan bien conseguidos que creo que los debe de poner la organización para ir creando ambiente. Otros se apañan con lo que tienen a mano, pero eso es lo de menos. Lo importante es que les encanta vivir su personaje. Les gusta que les fotografíes, que les preguntes, posan encantados para tí, se hacen fotos entre ellos y se reúnen, creando una especie de  amalgama personajil, que ni la más fructífera imaginación sería capaz de crear. 

Así que visto lo visto, saqué la cámara y disparé a todo lo que se cruzó en mi camino. Sé que no son muy buenas pero es que la batería iba en las últimas y la pobre cámara hizo lo que pudo.











Pero había más, el salón también estaba dedicado a la cultura japonesa. Podías asistir a la ceremonia del té, a charlas sobre acupuntura, hacer grullas de papel (origami), ver bonsais y más actividades que me perdí por no estar bien informada.






También descubrí los cubecraft, que son esos muñequitos, tan cuadrados ellos, hechos con papel. Había visto alguno, lo que no sabía es que hubiesen sobre tantos personajes, ni que existiesen páginas para descargartelos y poder hacerlos. Es una manualidad muy chula, he estado dando una vuelta por varías páginas y hay hasta de motivos navideños, así que ahora que se acercan las fechas, es una idea para los peques.


Y por último, si os hace ilusión o tenéis la necesidad de aprender japonés, que tal como anda el panorama laboral últimamente, no se sabe lo que se nos puede venir encima, aquí os dejo un enlace para aprender japonés de forma divertida con personajes del manga y el anime.

http://anime-manga.jp

En definitiva, que me lo pasé tan bien, que para el próximo no falto. Me voy a poner las pilas con esto del manga, que tengo que escoger un personaje para el próximo año.


martes, 13 de noviembre de 2012

Rodin, el escultor de la modernidad


Ayer Google nos recibía con la imagen de El pensador de Rodin. El motivo era el 172 aniversario de su nacimiento. Considerado el autor más importante de la escultura moderna, Auguste Rodin rompió con la concepción escultórica de su tiempo, para él el artista no era esclavo del modelo, si no al contrarío; era el artista, el que con su sensibilidad elegía el objeto a representar y tenía el poder de transformarlo con la imaginación para crear una imagen totalmente distinta de él. Esta idea acerca de la escultura y sus profundos conocimientos de anatomía, a los cuales dedicó gran parte de su juventud, le valieron la envidia y el menosprecio de la Escuela de Arte de París de la que nunca llegó a formar parte. 

Finalmente su obra se impuso y fue reconocida, recibiendo varios encargos por parte de distintos organismos oficiales. Las Puertas del Infierno fue uno de ellos. Originalmente concebido para el museo de artes decorativas de París, que nunca fue creado, Las Puertas del Infierno es un conjunto escultórico en el que Rodín pretendía plasmar la idea del infierno de Dante Alighieri. El pensador sería la figura central de este conjunto y representaría a Dante sentado ante las puertas del infierno y reflexionando sobre todo lo que le rodeaba.

El pensador (1881), es sin duda, una de las grandes obras del arte contemporáneo, un icono de la escultura moderna. Existe una gran cantidad de reproducciones de esta. Una de estas reproducciones estuvo este marzo pasado en Murcia. Pudimos contemplar a  Rodin, de cerca, a pie de calle, tal como él quería que se contemplasen sus obras, en el exterior y no en el espacio cerrado y limitado de los museos. 

Esta de aquí abajo es una muestra de aquella visita de la obra de Rodin a Murcia, captada por mi cámara y mi "discutible" talento para la fotografía.









La escultura de El pensador, que nos visitó, es una réplica autorizada de la original, fechada en 1903, y las estatuas que la acompañan, son estudios a escala natural e individualizados, que sirvieron como base del conjunto histórico Los burgueses de Calais (1884), otra de las obras del escultor. Es impresionante como Rodin utiliza sus conocimientos de anatomía para dar fuerza y expresividad a la obra, creando, a veces, proporciones inverosímiles, logrando de este modo transmitir la psicología y los sentimientos del personaje.


Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Auguste_Rodin





miércoles, 4 de abril de 2012

Antónimos


Opuestos. Totalmente contrarios en su significado, en su esencia y, sin embargo, intrínsecamente unidos, porque la existencia de uno significa la razón de ser del otro. Hay instantes en los que el tiempo y el espacio los hacen coincidir y una cámara sirve como testigo de ese momento, materializándolo y dejando constancia de que las palabras también tienen tres dimensiones.

Frágil-Resistente
Sutil-Tosco
Etéreo-Pesado
Efímero-Perdurable
Instante-Eternidad
Pequeñez-Grandeza



La imagen me sugiere todos esos antónimos, seguro que a vosotros muchos más y me trae a la memoria estos versos de A. Machado:


Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...




martes, 27 de marzo de 2012

De Madrid al cielo.






Madrid nos acoge una vez más. Salimos de sus laberínticas entrañas para encontrarnos con una ciudad, esta vez, más relajada, más deshabitada, más dispuesta a ser disfrutada por los ojos ávidos de aquellos que vamos a vivirla solo por unas horas.

Nuestros ojos no pierden detalle, tanto de lo mundano, a ras de suelo, como  de aquello que se eleva sobre nuestras miradas, más allá de nuestras cabezas, hasta las alturas. Porque Madrid se yergue sobre si misma y se iza en formas caprichosas intentando acariciar este cielo que, pronto, se vestirá de primavera y no lo hace de cualquier manera, si no que adopta mil y una apariencias distintas en su búsqueda por el más alto todavía. Ya sea tomando el aspecto de redondeadas cúpulas, de altivos rascacielos o de esbeltas torres. Pasear por sus calles detenedimante es una maravilla, pero pasear la vista por su cielo es también un deleite. Este es el paseo, de aquella mañana de San José, por los cielos madrileños.