Estamos de aniversario y digo estamos porque es una fecha que nos concierne a todos. Porque decidme, ¿hay alguien que no use Internet? Desde luego si estás leyendo esto no eres tú. Pues eso, hoy se cumplen 25 años del nacimiento de la Web.
El padre de la criatura fue Tim Berners Lee quien en un informe sobre la transferencia de información sembró el germen de la idea. Lo que Lee ideó era la posibilidad de acceder a la información que contenían distintos documentos estableciendo un sistema de conexiones. Insertando una dirección al documento se podría llegar a él desde cualquier parte de la red. Es lo que que se llamaría World Wide Web, es decir, las archiconocidas www, que han pasado a formar parte de nuestro día a día.
Es necesario diferenciar Internet de la Web. Internet sería el soporte físico que permitiría a los ordenadores estar conectados unos con otros como en una inmensa red y este nació mucho antes: unos dicen que sobre 1970 y otros lo sitúan incluso antes, en 1966. La Web sin embargo es intangible, es la información que puedes encontrar en la red. Es lo que acabo de hacer más arriba: conectarte mediante un hipervínculo con la información que hay en otras páginas, son las imágenes que circulan en la red, la información de cualquier tipo, este blog, los enlaces que subimos a las redes sociales, los archivos que nos descargamos o las páginas de distintos servicios a las que accedemos para facilitarnos innumerables gestiones.

Estas tres letras no llevan mucho entre nosotros pero han cambiado terriblemente nuestras vidas. Nos han convertido en navegadores insaciables de la red buscando toda clase de información a la que accedemos fácilmente con un solo clik. Han cambiado la forma de educar a nuestros hijos, como realizamos las gestiones diarias, el modo en el que nos divertimos, así como la manera en la que nos relacionamos socialmente o han abierto un amplio campo para generar nuevas perspectivas económicas. Es difícil pasar un día sin asomarse por esta autopista de la información por distintos motivos y las previsiones es que cada vez se hará todavía más imprescindible y más presente en nuestra rutina diaria.
Por tanto cuando al principio dije que era una celebración de todos, no andaba muy desencaminada. ¿No creéis?
Para una información más detallada y por supuesto más rigurosa aquí abajo os dejo estos enlaces:
http://www.microsiervos.com/archivo/internet/el-verdadero-origen-de-internet.html
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/03/11/actualidad/1394554623_973239.html
Cimbrear, esa fue la palabra que me recordó cuando la vi haciendo equilibrios imposibles, contoneando su grácil cuerpo al compás de la brisa. No sé lo que la trajo a mi terraza, a jugar a mecerse sobre una rama de mi proyecto de limonero. Lo que sé es que este encuentro fortuito fue capaz de parar mi ritmo, de cambiar mi humor, incluso mi día.
Un día cualquiera, anodino, como muchos, en el que vas pensando en mil y una cosa y en ninguna en concreto, sales a la terraza y te la encuentras. De pronto todo se detiene, todo queda en suspenso para girar en torno a una sola cosa, ella. La contemplas dejándose columpiar por el suave vientecillo y percibes sobre sus alas transparentes mil colores irisados distintos, que el sol se encarga de reflejar. Te quedas paralizada observando, casi sin respirar, para que no note tu presencia y así poder prorrogar ese instante un poco más.
Vuelves sobre tus pasos con sumo cuidado, de puntillas, intentando no deshacer el momento que alguien o algo ha decidido regalarte. Coges la cámara e intentas inmortalizar esa visita inesperada para dejar constancia no solo en tu memoria, sino también para poder compartir un instante tan fortuito que sabes que es difícil que vuelva a ocurrir.
Esta es la prueba de que aquél momento existió, y aunque mis dotes fotográficas todavía dejen bastante que desear no me podía resistir a compartirlo.
"Cómo hemos de vivir es una colección de relatos, no una novela. Eso ya supone una decepción. Parece mermar la autoridad del libro, da la impresión de que la autora se queda a las puertas de la literatura en lugar de encontrarse acomodada dentro."
Alice Munro "Ficción"
Sorprende que esta absurda idea sobre los relatos cortos parta precisamente de una escritora que es considerada "la maestra del cuento contemporáneo". Sobre todo, teniendo en cuenta que fue esta la razón que bastó y sobró a la Academia Sueca para concederle el Premio Nobel de Literatura 2013. Este motivo y el hecho de que sus libros inunden todas las librerías por donde pises hacen que su lectura sea casi inevitable.
"Demasiada felicidad" es el libro que escogí para conocer a esta escritora hasta ahora desconocida para mí. El libro está compuesto por 10 relatos. Cada uno distinto pero todos con un denominador común: la mujer. Sus historias giran en torno a mujeres que, aunque a veces no sean la protagonista, subyacen en todos los relatos con una fuerza indiscutible.
La escritura de Munro es sosegada, transmite una gran sensación de calma con la que envuelve sus relatos. De una forma muy sutil nos va introduciendo, poco a poco, en lo más tenebroso de la condición humana, nos asoma al abismo de la locura, nos muestra la irónica crueldad del destino, la atrocidad que puede esconderse en un simple juego de niños o lo sumamente complejo de las relaciones humanas.
Lo que más te impresiona de la lectura de Munro es su capacidad para pasar por encima de estas historias como de puntillas. Mantiene una fría distancia con lo que narra, como si quisiese alejarse para que la historia no le salpicase o como si lo que está relatando careciese de transcendencia. En todo caso, la sensación es que ella está al margen de las emociones que su lectura provoca en nosotros, sus lectores.
Me ha gustado leer a Munro, debo decir que Demasiada felicidad, Dimensiones o Ficción son relatos que no solo te sorprenden, sino que a la vez consiguen sobrecogerte. He disfrutado con su forma de narrar, de introducirte en la historia, sin embargo no creo que vuelva a leerla. Hay algo en ella, tal vez esa tercera persona de su narración fría y distante, que hacen que no haya conseguido comulgar del todo con su lectura.
García de Marina es un gijonés con una visión muy particular de lo pequeño. Da una vuelta de tuerca a la percepción que tenemos de los pequeños objetos que nos rodean y los reinterpreta para mostrárnoslos de una forma totalmente distinta a la que estamos acostumbrados. Este es un pequeño paseo por parte del trabajo de este fotógrafo que consigue captar con su cámara una realidad distinta.
Como es costumbre os dejo su página por si queréis saber más sobre el artista o su trabajo.
Enlace de la página:
http://www.garciademarina.net/
"-Hay lugares- añadió Takchenko- en los que ocurre esto, como si fueran espejos o puertas entre dos mundos, o quizá como amplificadores de energía; casi parece que el universo debiera compensar tanta perfección. Conozco un par de sitios así, incluso alguna ciudad; Jerusalén es un buen ejemplo de lo que intento decir. Podría decirse que algo desniveló los equilibrios de su valle y ahora suceden allí demasiadas cosas, horribles, y también maravillosas, ¿no cree? No parece casual" (1)
Lo que ocurre en el valle del Baztán, es algo, desde luego, fuera de lo común: crímenes, gigantes de un solo ojo, brujas, agotes, lamias, diosas y una inspectora, Amaia Salazar que lleva la carga, no solo de descubrir que sucede en su valle, sino la más importante, averiguar porqué ella es el eje central sobre el que giran todos estos sucesos.
Este podría ser un perfecto resumen de "Legado en los huesos" pero me quedaría corta porque falta más. El libro es también un paseo sin igual por el valle del Baztán, un acercamiento al folclore vasco-navarro, la perfecta unión entre dos mundos: el onírico y el real, el retrato de una mujer atormentada por un pasado que no deja de perseguirla, es la maternidad, es la historia de una familia con un pasado lleno de secretos...Todo esto y más contado con la prosa de Dolores Redondo que es casi poética y que sabe acompasar los tiempos de la narración de forma magistral, haciendo que la novela sea ágil y no decaiga en la monotonía o pesadez en ningún momento.
"...Tenía miedo y eso no le gustaba nada. No era una necia, sabía que el miedo mantenía vivos, vigilantes y prudentes a los policías, pero el que sentía no era de esa clase que acelera el corazón cuando se detiene a alguien armado; era el otro, el miedo antiguo e íntimo, el que huele a orina y sudor, el viejo miedo en el alma que durante el último año había podido mantener a raya y que ahora reclamaba su territorio. El territorio del miedo." (2)
Acabo de terminar de leer "Legado en los huesos" y creo que sobra decir lo que he disfrutado con ella, aunque confieso que acometí la lectura del libro con ciertas dudas porque era la segunda parte de una novela que me había gustado bastante y sabía que la comparación sería inevitable. El libro no solo ha sido capaz de superar el escollo de mi desconfianza inicial, o la inevitable comparación con el primero, sino también de seducirme tanto o más que "El guardián invisible".
Es el segundo libro perteneciente a "la trilogía del Baztán". No obstante tanto "El guardián invisible" como "Legado en los huesos" son novelas independientes, puedes leer cualquiera de ellas por si sola sin que ello implique que te quedes "a medias". Sin embargo existe una especie de hilo conductor, durante la lectura de ambas ves que de forma paralela a la narración principal la escritora va dejando pinceladas mínimas de una nueva historia que comienza a formarse, poco a poco, como un camino de guijarros que nos conducirá hasta a el final del misterio.
Dolores Redondo en esta segunda entrega ha conseguido mantener el listón a la misma altura de "El guardián invisible" (y ya estaba bastante alto). No quiero decir con esto que la novela sea impecable, porque realmente no lo es, por lo menos para mí. Hay una serie de cosas que no me cuadran demasiado, como el final que creo que es demasiado precipitado y traído por los pelos o determinados personajes que pienso que sobran. Aún así me gusta tanto como escribe que soy capaz de perdonárselo todo y, por supuesto, no me pierdo la tercera entrega.
Citas de "Legado en los huesos":
(1)- Pag.315
(2)- Pag.433